EN LAS NUBES. Tiene toda la razón

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Coincidimos con el señor de las mañaneras, al nombrar funcionarios con personal joven, mujeres y hombres, de su primer círculo. Y transcribimos su razonamiento.

Congruente, pues.

“Hoy, las primeras columnas, y la noticia principal en El Universal es que jóvenes que están trabajando conmigo, que los estamos formando, están siendo promovidos y ocupan altos cargos. Son jóvenes preparados, honestos.

Pero no les gustan y lo ven mal.

Quieren que continúen los mismos funcionarios corruptos en el Gobierno.

No. Tenemos que renovar la administración pública. No podemos retroceder.

Miren, pasan de ayudantes de AMLO a estar en puestos de alto nivel.

Como si eso fuese un pecado, algo indebido. Son jóvenes universitarios que se están formando.

Saben cuántos ayudantes hay en la Presidencia. Quince mujeres y hombres, jóvenes profesionales. Van a las giras, conocen más de la realidad del país, se van formando, conocen los sentimientos de la gente.

Formamos cuadros nuevos, jóvenes para el relevo generacional, pero, les molesta. No quieren que hagamos ningún cambio”.

Nosotros aportamos, luego de dar lectura a la nueva columna de Rosa María Campos, escritora y poeta veracruzana, “Chicuelos”, una respuesta a quienes se oponen a los jóvenes en ascenso.

Van a colgarse una medalla.

En “Chicuelos” que así llama a su comentario, ella nos dice.

“Los abuelos conservadores pensamos que solo tenemos derecho a vivir el amor devocional religioso; el romántico, el platónico, o el familiar, pero un amor pasional que estremece, hace palpitar el corazón y que suden las manos: ¡jamás!

Podríamos ser arrastrados a un manicomio por sufrir peligrosa demencia senil.

Además: que dirían los hijos, nietos, amigos. Seguro que se mofarían de nosotros y nos convertirían en blanco, de burlas y acres comentarios.

Ante este negro panorama transcribo una información revolucionaria que ayudará a liberarnos de telarañas.

¿Qué es el amor según los científicos?

Ellos, no conformes con mostrarnos una luna fría, gris, de superficie rocosa, privada de todo componente romántico.

Ahora tratan de demostrarnos que la verdadera naturaleza íntima del amor es resultado de sustancias químicas como la Dopamina, Feniletilamina y Oxitocina.

Que van directamente al cerebro y originan sentimientos apasionados.

Caray, también cuantas noches de insomnio pudimos evitar, si nos hubieran recomendado leer “La Anatomía del Amor” de Helen Fisher.

Ella publica este libro, después de años de investigación de la actividad de diferentes zonas del cerebro en personas enamoradas, desde jóvenes adolescentes, hasta nonagenarios.

Las investigaciones registradas en los enamorados concede un aumento de la actividad del cerebro en el sistema de motivación y gratificación, mismas que funcionan en base al neurotransmisor Dopamina que al mismo tiempo rejuvenece.

Al elevarse los niveles de la Dopamina, en estas partes cerebrales, se incrementa la atención enfocada en estímulos novedosos y la motivación, para ganar una recompensa, en las primeras etapas del enamoramiento.

Ante estos efectos, el cerebro genera mecanismos de acostumbramiento, es decir, se requieren cada vez mayores cantidades de estimulante para producir el mismo efecto, por ello.

“Si el apasionamiento se mantuviera constante redundaría en un daño cerebral para los enamorados.” ¡Cuidado!

Donald Klein y Michael Leibowitz descubrieron otra sustancia neurotransmisora: la feniletilamina.

Tales hallazgos científicos echan por tierra que la atracción eufórica y pasional de los enamorados se prolongue indefinidamente; no es posible.

“Los seres humanos estamos programados para sentirnos apasionados solo entre 3 y 18 meses”

Nosotros aprovechamos la edad que nos da permiso, como bien dice Rosa María, y hablamos de un tema del filósofo de Güémez.

Al que le quede el saco.

Es a su medida.

Disculpe, Maistro Torres, pero ¿cree usted que algún día se acaben los pendejos?

—Lo dudo, pues se muere uno y lo cargan cuatro.

En fin, recordar un artículo, publicado en 2010 en el diario Vanguardia, de Ramón Durón Ruiz, del filósofo de Güémez este hombre, intelectual como el que más, pero menos pendejo que casi todos, sintetizó la famosa clasificación de Hermenegildo El Maistro Torres.

La transcribimos para que como medalla le pongan un marco y la cuelgue frente al escritorio en el que se conecten por Zoom con sus amigos o seguidores.

Para que ya no le haga involuntariamente al pendejo, o no en público:

√ Pendejo optimista, quien cree que no es un pendejo.

√ Pendejo fosforescente, hasta de noche se nota que es pendejo.

√ Pendejo completo, tiene cara, facha y además es pendejo.

√ Pendejo campana, es tan, tan, pero tan pendejo, que todos lo reconocen.

√ Pendejo inútil, ni las pendejadas hace bien.

√ Pendejo hiperactivo, hace las pendejadas una tras otra.

√ Pendejo poliglota, dice pendejadas, pero en varios idiomas.

√ Pendejo esperanzado, cree que lo pendejo se le va a quitar.

√ Pendejo ignorante, todos saben que es pendejo menos él.

√ Pendejo añejo, con el tiempo se hace más pendejo.

√ Pendejo radioactivo, irradia lo pendejo por doquier.

√ Pendejo vigoroso, no se cansa de hacer pendejadas.

√ Pendejo ecológico, es pendejo por naturaleza.

√ Pendejo multifacético, es el que abarca dos o más clasificaciones.

√ Pendejo invisible, es tan pendejo que nadie lo puede ver.

√ Pendejo contador, lleva un registro de cada pendejada que hace.

√ Pendejo hipocondríaco, se enferma de sus propias pendejadas.

√ Pendejo despilfarrador, hace pendejadas de más.

√ Pendejo burócrata, sólo hace pendejadas de 9 a 6, de lunes a viernes.

√ Pendejo ególatra, no hace más que hablar de sus pendejadas.

√ Pendejo presumido, anda contando a todos su última pendejada.

√ Pendejo erudito, en cuestión de pendejadas, se las sabe de todas-todas.

√ Pendejo ermitaño, se retira a hacer sus pendejadas a donde nadie lo vea.

√ Pendejo equilátero, vista su pendejez desde tres lados, siempre tiene la misma magnitud.

√ Pendejo cibernético, hace un montón de pendejadas por la red.

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