Crecen las inadmisiones en Cancún: INM

 José Antonio López  Sosa

Hemos visto, leído y escuchado las historias de tumultos y desorganización en los filtros migratorios del aeropuerto internacional de Cancún –operado por ASUR—en sus distintas terminales. Los hechos incluso escalaron a una discusión entre los integrantes del gabinete federal para acelerar los procesos y dar un servicio de calidad con seguridad, sobre todo en una puerta de entrada al turismo  internacional como es el Caribe Mexicano.

 

Las cosas no se han corregido por completo, la llegada de efectivos de la Marina Armada con distintivos del Instituto Nacional de Migración, haciendo una suerte de supervisión en los distintos puntos de entrada del país, ha sido el único cambio tangible y que no representa eficiencia ni eficacia.

 

Por otro lado, se presume de la relación cercana entre los gobiernos de México y Venezuela desde la llegada del presidente López Obrador, cosa que quizás está en el imaginario colectivo pero que en términos reales dista de lo que acontece en el día a día. Para darnos una idea entre enero de 2021 y abril de 2022, tan solo en el aeropuerto internacional de Cancún, fueron inadmitidos (es decir, no se les permitió la entrada al país y fueron regresados en el siguiente vuelo disponible) a 2 mil 611 personas, tan solo en los vuelos que despegaron de Caracas, Venezuela y aterrizaron en Cancún, evidentemente la mayoría de ellos ciudadanos venezolanos, aunque también hay otras nacionalidades a menor escala. De ese número, tan solo 5 tenían una alerta migratoria, 11 tenían algún problema con su documentación y 2 mil 595 no fueron admitidos porque de acuerdo al Instituto Nacional de Migración (INAMI), no cumplían con los requisitos, ¿cuáles?, los que el agente migratorio en el momento determina, no sé si orientado a lo que piensan que es la seguridad nacional o bien, para proteger las fronteras de los Estados Unidos desde Cancún, se trata de un criterio a modo porque no hay obligatoriedad del instituto para explicar caso por caso, vaya, algo discrecional.

 

Estamos hablando de las inadmisiones de vuelos desde Caracas, Venezuela, si sumamos estos casos pero de vuelos desde Colombia y Panamá por ejemplo, y no solo al aeropuerto de Cancún sino al de la Ciudad de México, notaremos que las inadmisiones son exponencialmente crecientes y que son a discreción del INAMI, creando un conflicto entre la vocación turística de México y la necedad de proteger las fronteras de los Estados Unidos, ¿por qué?, porque los criterios de desconfianza parten siempre de que el viajero de América del Sur está buscando llegar a México para cruzar la frontera norte. No dudo que hay personas cuyo objetivo es ese, pero dentro de esa paranoia, rechazan (inadmiten) a personas que viajaban por otras circunstancias, turismo incluido.

 

El problema es tan grave, que en la última feria Vitrina Turística ANATO, en febrero pasado allá en Bogotá, las autoridades de la organización y gubernamentales me pidieron expresamente, no tocar el tema de los colombianos no admitidos en México, porque lesiona la imagen de la venta de destinos mexicanos en Colombia.

 

Finalmente, en meses anteriores documenté a través de mis plataformas sociales, un pequeño espacio de la terminal 2 del AICM, convertido en mini centro de detención migratoria, donde inadmitidos estaban hacinados en literas, en condiciones deplorables para un país como México, que dice a diario que respeta los derechos humanos de los migrantes.