Y ya se cansaron

 

EN LAS NUBES

 

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Sí, por segunda ocasión. Muchos gritos. Menos autos.

Ya cansados, ciudadanos adheridos al Frente Nacional anti AMLO desfilaron en caravanas de automóviles de gran lujo en diversos estados de la República.

Pero ahora pocos coches.

«Dimite ya» y «El pueblo te puso y el pueblo te quita» forman parte de las consignas que los manifestantes llevaban consigo, mientras avanzaban, el domingo.

Una de las más folklóricas fue, entre otras muchas ciudades, la de Acapulco, Guerrero.

Los automovilistas se concentraron en la costera Miguel Alemán para arrancar desde ahí, frente al mar, hasta el centro de convenciones del puerto.

Quién nos preguntó: “Qué te parece, moreno”.

Con toda cortesía, y precisión como acostumbramos, le dijimos:

“Empiezan su campaña y ya se cansaron”.

Por eso tiene la razón el señor que habitará hasta 2024, el Palacio Nacional por el voto de la gran mayoría de los mexicanos, cansados de la perversidad de gobiernos anteriores, al advertir que sigue la derecha, con el pie izquierdo, su campaña política.

 

Y a otra cosa, mariposa:

A Manuel Felguérez Barra, al que se le define como pintor y escultor, nosotros le agregaríamos dibujante y charlista.

Hasta su desaparición física, el 8 de junio, fue profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

El maestro José Antonio Aspiros Villagómez, hace un comentario del trabajo del colega-hermano, que aprovechamos para encabezarlo.                                                                                           “Estimado Teodoro Rentería Arroyave: buena síntesis de la entrevista y del personaje. Celebro que nuestro desaparecido artista haya salido de «la difícil etapa del montón», en la cual otros -aunque hablo por mí solamente- nos quedamos. Te mando saludos ya sanitizados. A”.

Integro el “Comentario a tiempo”, una de sus columnas escritas y radiofónicas

“Con la partida al éter eterno del maestro Manuel Felguérez Barra se enlutó el arte y la cultura nacional e internacional, porque sin discusión, fue el más destacado exponente de la plástica contemporánea, cuya obra inconmensurable es ya un legado invaluable para la humanidad toda.

Su triste deceso fue noticia mundial, y de inmediato los periodistas y sus medios se dieron a la tarea de revisar archivos, para,  en estos tiempos de pandemia, se le rindieran homenajes más que merecidos, en espera del oficial que seguramente llegará.

La última entrevista que concedió a la televisión fue en el Canal del Congreso de la Unión en el programa “Personalidades”, que conduce el vástago y colega, Gustavo Rentería Villa.

De inmediato se anunció su difusión a las 21:00 horas, primero con una breve remembranza y luego la charla amena con el maestro Felguérez.

En esa actitud, que siempre le caracterizó: de amable contertulio, afable y cordial, fue relatando sus años mozos, desde el niño que empieza a dibujar o con sus manos que responden al mandato de su incipiente arte a modelar figuras.

Sus correrías en las escuelas, sus becas nacionales e internacionales, sobre todo la de París que lo lleva a cultivarse con los grandes maestros de su época. La difícil etapa “del montón”, cuando todavía no se estima tu trabajo.

Y luego, entre risas “penosas”, cuando empiezan a caer los reconocimientos y los premios, le faltan manos para recibirlos.

El Maestro Felguérez nació en el estado de Zacatecas en 1928. Siempre fue metódico en sus estudios y en su curiosidad innata, por eso se convirtió en el pionero del arte abstracto en México y también por ello se le reconoce como integrante fundamental de la Generación de la Ruptura.

A su obra la distinguen o se centra en el estudio teórico-práctico de la relación del espectador con el funcionamiento de los colores y las formas.

En la entrevista con Gustavo, el maestro Manuel Felguérez Barra hablaba de su deseo de llegar a los 100 años de vida.

La naturaleza no se lo concedió, estaba a punto de cumplir 92, a cambio de no llegar al centenario, el maestro de la plástica mexicana por antonomasia entró a la inmortalidad”.

In Memóriam.

craveloygalindo@gmail.com