México en la ONU dará batalla a tres pandemias

Dra. Aribel Contreras, coordinadora de la Licenciatura en Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada el 24 de octubre de 1945. La componen seis órganos: i) Asamblea General (AG), ii) Consejo Económico y Social (ECOSOC), iii) Corte Internacional de Justicia, iv) Consejo de Administración Fiduciaria, v) Secretaría General, y vi) Consejo de Seguridad (CS). De este último hablaré más adelante. Se sabe que alrededor de 41,000 personas trabajan para la Secretaría.[1] Actualmente cuenta con cuatro sedes: Nueva York, Viena, Ginebra y Nairobi. Esto sin considerar las operaciones de mantenimiento para la paz en diferentes países. Todo esto implica un presupuesto considerable el cual es el resultado de las aportaciones de sus 193 países miembros, donde Estados Unidos (EU) contribuye con el 22%. Para el periodo 2018-2019 el presupuesto fue de 5,400 millones de dólares[2] por lo que en caso de rezago de alguna contribución, hay un impacto considerable en la operación de dicho organismo. México es miembro desde que se fundó.

 

La ONU surgió a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y este año que se cumplen 75 años de su creación, enfrenta otra guerra mundial cuyo enemigo invisible es el enemigo de todos.[3] La afectación se da no sólo en el ámbito de salud sino en diferentes aristas y si antes ya se consideraba necesaria una reforma a este organismo, hoy es indispensable. Las consecuencias económicas globales son indescriptibles por lo que la Organización Mundial de la Salud tiene en sus manos una gran oportunidad para guiar al mundo en la dirección correcta. Ya que creer que la epidemia de un virus desconocido y sumamente agresivo se quedaría en un solo país en tiempos de globalización, era como pretender que las cadenas globales de valor[4] no afectarían al comercio mundial. De aquí que la propia Organización Mundial del Comercio anticipó una reducción del comercio internacional para este año entre un 13 y un 32%.[5] Por ende, el Fondo Monetario Internacional anunció que el impacto mundial para el año 2020 será de una desaceleración.

 

Agenda del Consejo de Seguridad 2021-2022

 

Respecto al CS, sabemos que la labor principal es preservar la paz y la seguridad internacional. Se dice y se lee muy ‘romántico’ pero realmente es una utopía. Teniendo 15 miembros donde 5 son permanentes (China, EU, Francia Reino Unido y Rusia) y tienen derecho a veto, la realidad es que la agenda del CS se mueve en base a los intereses de estos cinco países. Los otros 10 miembros no permanentes se van rotando cada dos años y tienen una representación geográfica.

 

Sin embargo, derivado de esta Segunda Guerra Fría 2.0, de la cual he venido hablando en otras entregas, es vital que la ONU -y en especial el CS- no caiga en la tentación en dividirse más de lo que ya de por sí se ha fragmentado antes y durante la pandemia.

 

He venido sosteniendo que actualmente existen tres pandemias:

  1. La derivada por la COVID19. Llevamos casi 6 meses con más de 9 millones de casos confirmados y casi medio millón de decesos.[6]
  2. Social. La cual surge ante el hartazgo de la sociedad civil por la discriminación en todas sus vertientes, pero se encrudeció con el homicidio de George Floyd en EU y destapó la olla de presión que venía aumentando la temperatura del racismo sistémico. Se viene una ola de más movimientos sociales en diferentes países para dar un giro a los temas raciales. Incluso las empresas ahora están revisando sus slogans, marcas, logotipos y colores utilizados para no enviar un mensaje tácito o implícito de racismo.
  3. Confrontación diplomática. Vemos que durante la pandemia ha aumentado el tono y el volumen de la tensión diplomática entre varios países, pero tenemos como principales protagonistas a China y EU. Sin embargo, en año electoral de este último, vemos cómo ha cuestionado y se ha confrontado con organismos internacionales. Pero para el bienio 2021-2022, EU ya habrá pasado su proceso electoral y las aguas internas habrán de calmarse un poco pero no será así la confrontación diplomática.

México en el Consejo de Seguridad

 

En la era Trump, en que la política internacional y la agenda multilateral se han movido de acuerdo a los hilos que mueve el mandatario de EU, es un gran desafío lograr que la agenda de este organismo en general y de sus agencias especializadas tengan autonomía y no vayan en función a lo que dicte Washington. El contrapeso lo dan los otros países miembros principalmente dentro del CS. Por quinta ocasión nuestro país tendrá una oportunidad de oro para aportar a la agenda multilateral para retomar el liderazgo en la región de América Latina y el Caribe. Ya lo hizo con su propuesta para garantizar que los países tengan acceso a vacunas, material y equipo médico.[7] Lo cual vino a poner sobre la mesa, junto con otros esfuerzos internacionales, que una vez que se tenga la vacuna contra el coronavirus, sea considerado un bien público global.

 

Los grandes desafíos para nuestro país serán que México aporte propuestas y que no esté atado a la agenda de nuestro vecino del norte. Sabemos que los medios nacionales e internacionales estarán muy atentos en ver la actuación de nuestro país y que no tome la decisión de la “abstención” ya que lo que hoy se requiere es una diplomacia activa, y no pasiva, ni reactiva ni mucho menos la favorita de EU que es la coercitiva.

 

México en el ECOSOC

 

Para el trienio 2021-2023 México también tendrá presencia en el ECOSOC cuyo objetivo primordial es la de entretejer las tres aristas económica, social y ambiental en el eje central del desarrollo sostenible.[8] Cuenta con 54 miembros así que sin duda para el próximo periodo, la pandemia social que he mencionado junto con el impacto económico derivado de la pandemia de salud, serán ejes motores para su agenda, cuyo epicentro radicará en el tema de sustentabilidad.

 

Reflexión final

 

Una vez que el año 2020 concluya, esperamos entrar en una era post pandemia, a menos que la segunda ola se prolongue para el año entrante. Pero en un escenario optimista, la era post COVID será la que marque la agenda del CS mismo, de la propia ONU y del mundo pero pienso que difícilmente veremos que se hayan logrado contener las tres pandemias. México tendrá muchas oportunidades para construir una diplomacia propositiva con el gran reto de generar un balance entre los intereses de Washington y de Beijing y a la vez, representando a los países latinoamericanos. Pero estando en el CS y en el ECOSOC además de su voz y voto en la AG, México tendrá las piezas clave para hacer una jugada perfecta en el ajedrez geopolítico y geoeconómico.

 

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