EN LAS NUBES. Necesitan oxígeno

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

En opinión del divulgador científico David Attenborough, los océanos del mundo se encuentran bajo la mayor amenaza en la historia del planeta y es de vital importancia detener su deterioro, ya que de ellos depende el futuro de la vida en la Tierra porque intervienen en la regulación de las temperaturas globales y proporcionan oxígeno, energía y alimentos

Simplemente, la vida en la Tierra no existiría sin los océanos.

En Constelación Andrómeda, la escritora doña Norma Vázquez Alanís, nos dice que con océanos sin oxígeno, la vida está en peligro.

Y lo explica como ella sabe.

El océano es “el que hace posible la vida en la Tierra, pues produce más de la mitad del oxígeno que respiramos y está en peligro”, afirmó John Kerry, enviado especial de Estados Unidos para el Clima a la One Ocean Summit que tuvo lugar en Francia entre el 9 y 11 de febrero de este año, bajo la presidencia francesa de la Unión Europea.

Y se quedan sin oxígeno como consecuencia del calentamiento planetario, de acuerdo con un equipo de científicos de Global Ocean Oxygen Network (GO2NE) liderado por Dan Laffoley, doctor en Ecología Marina por la Universidad de Exeter, Inglaterra, y vicepresidente marino de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los océanos son los verdaderos pulmones del planeta, ya que absorben una gran cantidad de dióxido de carbono (CO2), pero las áreas pobres en oxígeno se expanden de manera preocupante, revelaron Laffoley y su grupo de especialistas e indicaron que la única manera de detener este fenómeno es frenando de manera decisiva las emisiones de gases de efecto invernadero, así como la contaminación por nutrientes provenientes de la agricultura y otras fuentes.

Las conclusiones a que llegaron luego de investigaciones absolutas, quedaron consignadas en el informe La desoxigenación de los océanos: un problema de todos, que se publicó en el marco de la XXVI Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático efectuada en Glasgow a fines de 2021.

El documento evidenció que los sitios de bajo oxígeno han aumentado más de diez veces desde 1950 y los científicos vaticinan que el oxígeno continuará cayendo, incluso fuera de estas zonas, a medida que la Tierra se calienta, por lo que se plantea como objetivo global alcanzar cero emisiones netas de carbono para el año 2050.

Los océanos conforman el 70 por ciento del planeta y tienen la particularidad de ser tanto la parte más afectada por las acciones contaminantes, como la herramienta fundamental para superar la mayor amenaza que enfrenta la humanidad: el calentamiento global, ya que las corrientes marítimas son esenciales para dictaminar los patrones climáticos del mundo.

A juicio de Laffoley, no hay tiempo que perder, los cambios que ya ha introducido el hombre en el sistema oceánico están agravando la crisis climática, y la protección de los océanos es una cuestión de “supervivencia humana”.

El dossier advierte que actualmente más de 900 sitios oceánicos en todo el planeta sufren de eutrofización, es decir, enriquecimiento excesivo en nutrientes, y de estos, 700 tienen problemas de hipoxia, o sea falta de oxígeno; esta cifra es muy superior a los 45 que existían en la década de los 60.

En opinión de los científicos que participaron en el estudio, entre ellos el investigador oceanográfico Joachim Claudet, la bióloga y ecóloga marina Lisa Levin, el oceanógrafo Callum Roberts, la doctora en Ciencias de la Vida Michelle Taylor, el experto en sustentabilidad de los océanos Torsten Thiele, y la doctora en Biología Marina Lucy Woodall, esta caída en los niveles de oxígeno tiene como causa principal, sobre todo en las zonas costeras, el exceso de nutrientes de productos químicos como el nitrógeno y el fósforo provenientes de diversas industrias; asimismo, el CO2 -uno de los principales gases causantes del efecto invernadero- es absorbido por los océanos en una acción que calienta las aguas y por consiguiente les quita oxígeno.

Los investigadores notificaron que la cantidad de oxígeno en los océanos disminuyó en total un dos por ciento entre 1960 y 2010; este número puede parecer insignificante porque se trata de un promedio, dijeron, pero en algunos mares tropicales la pérdida llega hasta un 40 por ciento; esos porcentajes afectan la vida marina de manera significativa, pues las aguas con menos oxigeno favorecen la proliferación de especies como las medusas y afectan la vida de peces más grandes como el atún.

Al respecto, Minna Epps, especialista sueca en ecosistemas marinos y directora del Programa Mundial Marino y Polar de la UICN, señala que, de continuar la merma de oxígeno al ritmo actual, para el año 2100 los océanos habrán perdido entre tres y cuatro por ciento de sus niveles y el mayor daño ocurrirá en los primeros mil metros de la columna de agua, la más rica en biodiversidad.

Los niveles de oxígeno bajos también son perjudiciales para procesos básicos como el ciclo biogeoquímico, crucial para la vida en la Tierra y que incluye elementos como el nitrógeno y el fósforo. «Si nos quedamos sin oxígeno, significará una pérdida de hábitat y de biodiversidad que nos conducirá a una pendiente resbaladiza con más hongos y medusas», agrega Epps.

La vida en la Tierra no existiría sin los océanos

El oceanógrafo, climatólogo y meteorólogo ruso Vladimir Ryabinin, secretario ejecutivo de la Comisión Oceanográfica Internacional (y miembro del GO2NE), afirma que «aproximadamente la mitad del oxígeno en la Tierra proviene del océano, y tanto los efectos combinados de la carga de nutrientes como el cambio climático aumentan el número y el tamaño de las ‘zonas muertas’ en el mar abierto y las aguas costeras, donde el oxígeno es demasiado bajo para soportar la mayoría de la vida marina».

A medida que la cantidad de oxígeno desciende, muchos animales se sofocan y mueren, sus hábitats se reducen, se vuelven más vulnerables a los depredadores o a la pesca y la biodiversidad en general disminuye. También el descenso de oxígeno puede desencadenar la liberación de sustancias químicas peligrosas como el óxido nitroso, un gas de efecto invernadero hasta 300 veces más potente que el dióxido de carbono y el sulfuro de hidrogeno toxico.

Por su parte, Charlotte De Fontaubert, experta global en Economía Azul del Banco Mundial, comenta que los océanos se están volviendo más ácidos debido a que absorben más CO2 de la atmósfera, y al tiempo que el oxígeno disminuye, se modifican demasiado los patrones de las corrientes oceánicas. Todos estos factores afectan la salud de los océanos y de las especies marinas. Así, los arrecifes de coral -ecosistemas marinos de vital importancia- están amenazados por el triple peligro de la acidificación, el incremento de la temperatura y el aumento del nivel del mar.

Dijo que los efectos del cambio climático en los océanos son múltiples, complejos e interrelacionados, en virtud de que los océanos son el disipador de calor más grande del planeta, pues absorben el 90 por ciento del exceso de temperatura causado por el cambio climático, al tiempo que captan el 23 por ciento de las emisiones de CO2  generadas por el ser humano.

El cambio oceánico agrava la crisis climática, ya que causa un incesante deterioro de la naturaleza y una alteración a escala planetaria del medio ambiente, reitera Laffoley, mientras que Ryabinin previene que los medios de vida de las personas también están en juego, en especial en las naciones en desarrollo, pues las pesquerías más pequeñas y artesanales no podrán subsistir cuando el bajo nivel de oxígeno fuerce a los peces a trasladarse a otro lugar. Asimismo, los arrecifes de coral pueden consumirse sin suficiente oxígeno.

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