¿Democracia en plataformas y redes sociales?

José Antonio López Sosa

 

Por doquier se escucha que las plataformas sociales, llamadas también redes sociales llegaron a democratizar el espectro informativo, en lo personal me parece un exceso en el lenguaje porque no han democratizado nada, al final del día son negocios cuyo único objetivo es generar dinero, sí, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube y las que surjan tienen ese cometido.

 

Lo que sí ha sucedido, es que se han vuelto incluyentes si los comparamos con lo que hoy se denominan medios de comunicación tradicionales. En estos tiempos cualquier persona con un teléfono inteligente o una computadora puede generar contenidos, sin importar la calidad o cantidad, y publicarlos en estas plataformas. En el pasado se necesitaba más que eso para generar un contenido y publicarlo en la radio, el periódico o la televisión.

 

¿Ha sido positivo?, sin lugar a dudas, pero ello nada tiene que ver con democracia o con la democratización.

 

Cada plataforma tiene reglas propias, ajenas a la opinión popular y que tienen que ver más con el sentido de negocio que con la inclusión informativa, por ejemplo, en Facebook están prohibidos los desnudos igual que en Youtube, pero en Twitter hay la libertad incluso de incluir pornografía en los contenidos; en Facebook cualquier apología a la violencia o discriminación está prohibido, sin embargo en Youtube no hay dicha restricción a menos que la apología sea grande y así lo consideren los dueños de la plataforma; en Instagram están también prohibidos los desnudos y cualquier apología al maltrato animal o intento de suicidio, por ejemplo. En síntesis, cada empresa dueña de estas plataformas pone sus reglas, en términos superficiales para mantener una sana convivencia social y en el fondo, para preservar un jugoso negocio de millones y millones de dólares.

 

La gente se confunde y le llama democracia al no tener restricciones en los mensajes, sobre todo políticos dentro de estas plataformas, no es democracia, simplemente es un espacio que no le constituye ningún interés a los dueños para regularlo, y qué bueno que así sea, gracias a esto nos hemos podido enterar de muchas cosas que quizás, los medios de comunicación tradicionales no decían en el pasado y por otro lado, también nos ha permitido aprender a separar noticias verdaderas de falsas.

 

¿Hay discriminación en estas plataformas?, la respuesta es sí, de miles si no millones de usuarios quizás, unos con más visibilidad que otros, unos que incluso se asumen como líderes de opinión por las ordas de seguidores que tienen, sin embargo, en este punto vale la pena recordar que todas estas plataformas son empresas, negocios cuyo objetivo es generar dinero.

 

Me pregunto qué pasará el día que Youtube, por ejemplo, decida prohibir toda apología a la discriminación racial, étnica o de cualquier tipo, ¿a dónde irán todos estos generadores de contenido que lo hacen y se creen independientes?.

 

Por más independiente que alguien se sienta, en este momento, sigue dependiendo de alguien, quizás no de un periódico o de una radiodifusora, menos de una televisora, pero sí de una empresa llamada Facebook, Google, Youtube, Instagram, Tik-Tok, Twitter o cualquiera otra, que en el momento menos esperado, puede cambiar las reglas para todos.